Trabajamos con el par de conexiones nerviosas C1
Resultados del primer día
Además de reducir los riesgos de aparición de las alteraciones mencionadas, el conjunto de ejercicios del primer día está orientado a estabilizar la función de apoyo de la zona lumbosacra de la columna vertebral. Precisamente el sostén estable de la zona lumbosacra estabiliza el estado del mesenterio, como principal «sujeción» del tracto gastrointestinal. Esto repercute a su vez en la estabilidad de la formación enzimática y en el equilibrio del apetito, como uno de los principales indicadores de los sistemas que mantienen la producción de energía.
La debilidad de la zona cervical de la columna vertebral, y en especial de C1, está relacionada con el estado del aparato ligamentoso del cuello y la coronilla, y viene determinada por el estado del estómago y el duodeno.
1. dolores de cabeza en la nuca y la coronilla,
2. nerviosismo, crisis nerviosas,
3. hiperactividad,
4. presión arterial inestable,
5. problemas de sueño en la primera y segunda mitad de la noche,
6. dolor de cuello al inclinarse,
7. deterioro de la memoria,
8. sensibilidad meteorológica (meteorodependencia),
9. sensibilidad al tiempo atmosférico,
10. dificultad de concentración,
11. dificultad para enfocar la vista,
12. ataques de pánico,
13. sensación de falta de aire,
14. debilitamiento de la mucosa de los conductos auditivos, que con frecuencia favorece infecciones vírico-bacterianas y fúngicas en las amígdalas (garganta) y los oídos
Además, nuestras acciones reflexógenas de este día contribuyen a la restauración de las señales nerviosas de la primera rama del nervio vago.
Al restaurar la calidad de la señal nerviosa C1 reducimos el riesgo de aparición de las siguientes alteraciones:
Déficit de micronutrientes que puede abordarse eficazmente al restaurar las conexiones nerviosas C1 mediante la activación de los sistemas enzimáticos del organismo: silicio, cobalto, zinc.